martes, 20 de abril de 2010

Alonso Cano, un gran olvidado

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Sin duda, y para terminar ya con el Barroco, Alonso Cano es uno de los grandes olvidados del arte español del siglo XVII.

Eclipsado por nombres del fuste y la calidad de Velázquez, Murillo o Zurbarán, su obra pictórica pasa desapercibida. Pero su calidad está contrastada: estudio en el taller de Pacheco en Sevilla junto a Velázquez y Felipe IV, años después, lo convirtió en pintor de cámara de la Corte. Su estilo, inicialmente, tenebrista se fue haciendo más luminoso y colorista con el tiempo aunque nunca perdió ese juego de claroscuros que caracteriza su obra.


La visión de Jerusalen de San Juan 1636
San Juan Evangelista 1636


La visión de San bernardo 1650
Inmaculada Concepción 1648

Sus graves problemas personales-acusado del asesinato de su esposa- le llevana alejarse de la Corte. Recala en Granada donde con muchas dificultades y ayuda del Rey consigue el puesto de Maestro Mayor. Esto le va a permitir acometar las obras de la fachada inacabada de la Catedral.









Aquí nos muestra una visión clasicista de la arquitectura: grandes pilastras dividen el espacio entree grandes vanos coronados por tres grandes arcos de medio punto . Al rebajar las puertas frente a las grandes pilastras le permite unir todo el conjunto con pequeñas bóvedas de cañón en el más puro estilo clásico renacentista como hemos visto en Alberti, Brunelleschi o el propio Buonarotti. Monumentalidad y simplicidad decorativa, muy en la línea del Herrerriano dominante a principios de siglo pero alejado de los excesos que los nuevos arquitectos estaban planteando. Bien es cierto que no renuncia a ciertos toques de barroquismo como pueden ser la decoración escultórica colocada encima de las puertas de acceso.

La escultura, aunque menor en su producción, no deja de ser significativa. Por encima de toda su obra destacan dos producciones: una, el retablo Mayor de la Oliva en Lebrija y la Inmaculada Concepción para el fascitol de la catedral de Granada. Con ellas se enmarca en el más puro estilo de la escuela andaluza: figuras delicadas, hermosas, de gran fineza y riqueza ornamental, rechazando los excesos de la escuela castellana, buscando la belleza ideal pero más la femenina que la masculina al centrar su obra sobre la Virgen.



Una vez contempladas sus obras y su producción es más fácil entender porqué era llamado el "Miguel Angel español". Maestro en disciplinas tan diferentes y complejas como la escultura o la arquitectura, su pasión era pintar pero no rechazo trabajar por otros derroteros. Otro detalle le acerca al gran mestro renacentista y era su recio carácter, pendenciero y huraño que le persiguió durante toda su vida e incluso condicionó su vida artísitca y su obra.

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miércoles, 7 de abril de 2010

La imagen de la semana

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¿ Quién es él?

La búsqueda de un personaje artístico sin más en el panorama del Barroco, a través de su imagen, es casi un imposible.


Pero si yo os dijera que muchos le llaman "el Miguel Angel español", Google y Wikipedia os darán el chivatazo rápido.

La idea no es, por lo tanto, decir quién es sino, por el contrario, decir porqué le llamaban así y qué hizo para merecerlo. Procurad utilizar obras del autor para justificar vuestras afirmaciones y el que quiera puede colgarlas en su blog con la ficha correspondiente.

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Dos genios, un objetivo: revolucionar la arquitectura

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BORROMINI vs BERNINI

Dos colosos de la arquitectura. Dos figuras geniales. La arquitectura después de ellos ya no volvió a ser la misma... pero también una enemistad eterna, un odio sin límite: el maestro, Bernini, siente la fuerza volcánica del aprendiz, Borromini. La admiración entre ambos se transforma en rivalidad, primero, y en desprecio y odio después.

Bernini se convirtió en el preferido de los Papas. Protegido por los Barberini y, en concreto, por Urbano VIII, pudo desarrollar todo un programa artístico complejo con todos los medios a su alcance. Jóven, hombre de mundo, exitoso, llamado por Luis XIV para diseñar Versalles, su estilo es más académico y clasicista.
La llegada de Inocencio X -inmortalizado de forma genial por Velázquez- al trono papal en 1644 supone el ascenso de la estrella de Borromini y la caída de su maestro. Apenas pudo disfrutar de su bonanza cuando un nuevo Papa -Alejandro VI- repuso a Bernini como maestro de obras del Vaticano. Su venganza fue terrible. Borromini terminó su vida rematando antiguas obras, mendigando, sólo, abandonado... depresivo, sintiéndose perseguido y despreciado, finalmente se suicidó.

Soy declaradamente Borrominiano desde aquel día -hace ahora 25 años- en que ví en Roma San Carlo alle Quattro Fontane y San't Ivo alla Sapienzia. ¡Cuánta genialidad arquitectónica concentrada en tan poco espacio! Imaginativo, rompedor, provocador en las formas, profundamente religioso supo darle a sus obras ese punto que buscaba la Contrarreforma.

Borromini se ofreció en cuerpo y alma a la arquitectura -"¡Yo no he venido al mundo a copiar las columnas del Coliseo!!", llegó a decir-. Bernini, humanista total fue elogiado tanto como arquitecto como escultor.

Os propongo un juego... Os ofrezco imagenes de obras de ambos genios. Decidme cuál es de cada quién pero decidme también donde está la novedad arquitectónica que aparece en cada caso que hizo de estos hombres inigualable ejemplo para los arquitectos del siglo XVII y XVIII.









Responde ordenando de izquierda a derecha y de arriba a abajo.
Venga, venga...

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jueves, 1 de abril de 2010

Gregorio Fernández, el más grande

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Si hay algún autor que representa el espíritu de la Contrarreforma católica de Trento, ese es Gregorio Fernández.

La combinación de realismo naturalista como el refinamiento de sus anatomías crea unas figuras que muestran un hondo sentir, un dramatismo alejado de la morbosidad de la sangre o del sufrimiento exagerado. La fuerza de la expresión recae en rostro y manos mientras los cuerpos, magníficamente modelados, buscan más mostrar la perfección técnica y anatómica.

Para reforzar este naturalismo, este patetismo, Fernández utiliza técnicas propias de su momento como son postizos muy variados, desde vidrios en ojos hasta corcho para crear sangre coagulada. Igualmente, viste a sus figuras con amplias vsteiduras que permiten modelar los cuerpos de manera más rotunda.

El abandono del oro, de las técnicas de esgrafiado y del estofado, la vuelta a colores más naturales y menos brillantes dotan a sus obras de un mayor realismo y cercanía al espectador.

1616 es una año clave en su producción.
Bajo el valimiento del Duque de Lerma y en un periodo de paz en el Imperio, los encargos se sucedían con rapidez. Para este año le encargan la realización de la Piedad entre los ladrones, actualmente pieza clave del Museo Nacional de Escultura del Colegio de San Gregorio en Valladolid. Encargada por la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias de Valldolid, es quizás uno de los conjuntos escultóricos más impresionantes del barroco, no sólo español sino europeo.

"El grupo central, en el que se encuentra la Virgen y Jesús, está compuesto en diagonal. La Virgen eleva el brazo derecho en señal de dolor, mientras con su mano izquierda sostiene al Hijo, que se apoya en su regazo. Ambos están tratados con belleza y elegancia, mientras que los dos ladrones suponen un magnífico estudio anatómico. Dimas, el bueno, tiene una actitud serena y su rostro, tranquilo, se dirige hacia el grupo central. Gestas, el malo, con el cuerpo más crispado, el pelo agitado y un rostro desagradable, tiene la cabeza vuelta hacia el espectador." (ArteEspaña).






¿No es el rostro de una madre ante el sufrimiento de su hijo muerto? ¿No implora, exige, explicaciones mirando hacia el Altísimo? ¿ No es el gesto exhausto, final, del Cristo, expiando con sus últimas fuerzas la voluntad de Dios Padre, pero transido por el dolor?. Más allá del modelado hay un profundo sentimiento humano y religioso en esa obra.

Igualmente, son espectaculares sus Cristos yacentes y sus pasos procesionales -Tengo sed (1612) y Camino del Calvario (1614), pertenecen a su primera etapa, apreciándose ya la madurez de su estilo en el Descendimiento (1623)-, unos por el maravilloso estudio del cuerpo de Cristo en el trance de la muerte; otros, por los magníficos conjuntos y las arriesgadas composiciones que muestra en ellos.






Lo que yo os planteo aquí es que en vuestro blog hiciéseis un comentario de esta obra siguiendo los parámetros de análisis planteados en clase.

La práctica es la esencia del éxito.

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lunes, 29 de marzo de 2010

Museo Nacional de Escultura de Valladolid

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Quien quiera conocer las claves de la escultura española renacentista y barroca tiene que acudir a un lugar por encima de cualquiera:
El Museo nacional de Escultura de Valladolid.


Es uno de los grandes museos del país, eclipsado quizás por las glorias del Prado, el Thyssen, el Reina Sofia, el de bellas Artes de Sevilla, el Nacional de Cataluña o el Museu Picasso de Barcelona.

Pero quien adore la escultura no podrá dejar de reconocer que recorrer las salas del Colegio de San Gregorio es una experiencia entre sublime y sorprendente.



El peso del Museo recae sobre las colecciones renacentista y barroca.

Hay otros autores de renombre: Felipe Bigarny, Rodrigo de Holanda, Morlanes, Arnao de Bruselas, Esteban Jordán, Antonio Moro o Pompeo Leoni son figuras para nosotros de segundo orden pero que muestran la transición de un gusto gótico, cercano a las ideas de Slutter a un gusto italianizante, cercano a la obra de della Robbia o Miguel Angel.

Son Alonso Berrugute y Juan de Juni, nuestros protagonistas.




Hoy el Museo presenta parcialmente reconstruido -es una maravilla verlo así- el retablo de San Benito el Real (1526) donde Berruguete nos muestra toda su fuerza creadora. Hay múltiples escenas a destacar pero por encima de todo hay que destacar su técnica:

. maravilloso modelado, a veces voluminoso , a veces con un canon un poco más estirado pero
siempre proporcionado.

. centra su mejor producción en el tratamiento del desnudo.
. el uso perfecto de la técnica de la encarnadura, el esgrafiado y del estofado dando una
riqueza visual y un realismo a las figuras que no tiene la obra en piedra o marmol.

. la fuerza dramática de las escenas y de las figuras aisladas tanto en sus gestos como en las
relaciones entre personajes.

. la composiciones complejas, abiertas, con diagonales, a veces desequilibradas y grupos
enfrentados y muy definidos.


Manierista sí pero también versátil pues es capaz de componer obras maravillosamente exageradas y dramaticas como el San Sebastian o el Sacrificio de Isaac o sosegadas como la Adoración de los Magos.



En fin, reconozco mi debilidad personal por la obra de Berruguete. Como también reconozco que es un autor minusvalorado en la imaginería renacentista pero que está a la altura de los más grandes del renacimiento italiano.

Otras obras suyas son la sillería de la catedral de Toledo o el retablo de la Mejorada en Olmedo, Valladolid.







Con un efecto de perspectiva, hoy podemos contemplar al final de una larga sala, flanqueada por un hermosa sillería, la más renombrada obra de Juan de Juni "El Santo Entierro".




Formado en Italia y en Francia, se instala en León para acometer obras en el Hospital de San Marcos y luego en Medina de Rioseco. Su destino final, Valladolid, centro artístico en España en ese periodo.

Su obra es extensísima pero dejadme que me centre en el Santo Entierro del Colegio de San Gregorio. Su ubicación original fue el Convento de San Francisco, hoy desaparecido. Finalizada en 1545, es quizás su obra más conocida junto a la Virgen de las Angustias.

En ella detectamos algunas de sus principales características:

. figuras muy volumétricas, de grandes proporciones, miguelangelescas con un modelado
fuerte y grueso, muy al estilo de la herencia borgoñona.

. marcados scorzos pero dentro de una composición simétrica y muy clara
. muy detallista en ropajes, rostros, manos, detalles de objetos gracias a su excelente
terminado pictórico

. Intensidad expresiva tratando de mostar el dolor contenido y el dolor explícito, a la vez que
a través de ciertas figuras que miran al espectador atraerlo para participar en el grupo
escultórico.


Hay pocas visiones tan impresionantes como este conjunto. Ahi, en el Museo, a tu alcance, a la mano, casi real. Las miradas de José de Arimatea, el desconsuelo de la Virgen, el tránsito de Jesús a la muerte...¡cualquier figura es tan llamativa!. He visto al natural a Miguel Angel o a Bernini y no tienen menos fuerza de Juni.

Otras obras de Juan de Juni son el Retablo de la Antigua en Valladolid, la Virgen de las Angustias, La Piedad de Medina del Campo o el San Antonio de Padua con niño.
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viernes, 26 de marzo de 2010

Unas preguntitas...

¿Seríais tan amables de responder a este simple cuestionario?. Estamos mejorando el sistema y ello pasa por probar nuevas opciones informáticas. Gracias



lunes, 22 de marzo de 2010

Imagen de la semana..

Un acertijo de pistas inconexas para el buen oidor y el no peor lector...

Dejo huérfana a la Torre de Comares

Igual que a Miguel Angel se le conoce por sus pinturas y se sentía escultor y arquitecto, al creador de ese edificio se le conoce como arquitecto aunque él se sentía pintor.

Su planta rompe con los esquemas constructivos de su época

Impuestos y derechos sobre los moriscos, alcabalas sobre los azúcares de la ciudad, rentas derivadas del Alcazar de Sevilla...nada de esto fue suficiente para poder acabarlo y quedó inconcluso durante muchos años.

Piso bajo de bóvedas vahidas, piso alto de techumbre plana con casetones.

Extrañas columnas realizadas en piedra pudinga rosada

Quizás fruto del amor, sus propietarios nunca lo habitaron

¿Podrías decirnos qué edificio es y ofrecernos su ficha completa?. Trata de dar una breve descripción interior y exterior y si puedes explica qué datos de las frases anteriores te han proporcionado las claves para averiguarlo.

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lunes, 15 de marzo de 2010

Descansamos de pintura...por ahora

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Uffff....por fin se acabaron perspectivas aéreas, manchas de color, paletas y gamas, composiciones y scorzos....La pintura aún coleará mucho este año pero, por ahora, nos tomamos un descanso.

Volvemos a la arquitectura para enfrentarnos a la belleza matemática de los grandes arquitectos e ingenieros renacentistas. Un nuevo lenguaje redefiniendo los valores constructivos y decorativos de la antigüedad clásica. Si Dios creo el Cosmos ordenado matemáticamente, las construcciones humanas se han de regir por los mismos principios. Pureza de formas, diafanidad, orden, perspectiva y simetría, proporciones entre el todo y las partes: una arquitectura que reniega del pasado gótico, que trata de crear un espacio vital diferente para el nuevo hombre renacentista.


¿Quiénes son los arquitectos italianos más destacados y sus obras más encomiables? Aquí hacemos un rápido repaso con algún enlace a sus obras...

QUATTROCENTO


Fillipo Brunelleschi

* Cúpula de Santa María de las Flores en Florencia 1418

* Iglesias de San Lorenzo y del Santo Spirito 1420

* Capilla Pazzi en la iglesia de la Santa Croce 1430

* Hospital de los inocentes en Florencia

Discípulos suyos fueron Michelozzo, Palacio Medici-Ricardi 1460 y Maiano, Palacio Strozzi

Leon Batista Alberti

* San Andrés de Mantua 1463

* El Templo Malatestiano en Rimini

* Palacio Rucellai en Florencia

* Santa María Novella 1470

Discípulo suyo fue Andrea da Sangallo Santa María dei Carcere en Prato 1485.


CINQUECENTO


Donato Bramante

* Inicio de la construcción de San Pedro en el Vaticano

* Templete de San Pedro en Montorio 1502

Miguel Angel Buonarotti

* Finalización de la Basílica de San Pedro 1546

* Cúpula de San Pedro en el Vaticano 1561

* Capillas Mediceas en San Lorenzo

* Plaza del Capitolio

* junto a Antonio de Sangallo el Palacio Farnesio en Roma 1546

Jacopo Sansovino

* Fachada de la Biblioteca de San Marcos en Venecia 1537

Jacobo de Vignola

* Iglesia de Il Gesú en Roma para los Jesuitas1568

Andrea Palladio

* Basílica de Vicenza 1549

* La Villa Rotonda en Vicenza 1551

* San Giorgio la Maggiore


En Europa perviven las formas góticas hasta bien entrado el siglo XVI en España, Inglaterra, Países bajos y Alemania mientras en Francia la llegada de arquitectos italianos permite construir para el rey varios castillos al gusto renacentista: Blois, Chambord y Fontainebleau.


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martes, 9 de marzo de 2010

¿ Hay vida más allá de Velázquez?

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Pues sí, hay vida fuera de Velázquez. Más de lo que los temarios de Historia del Arte suponen, más de lo que nos obligan a dar.

Cotán, Ribalta, Ribera, Zurbarán, Alonso Cano, Herrera el Mozo, Murillo, Valdés Leal, Juan Carreño, Claudio Coello, entre otros, hacen del siglo XVII el Siglo de Oro de la pintura española, quizás tan sólo igualado por los maestros de las vanguardias del XX.

De entre todos ellos destacamos a tres: Ribera y Zurbarán de la primera mitad del siglo y Murillo de la segunda.

No voy a hacer una sesuda disertación sobre ellos. Un blog no pide esas cosas. Tan sólo unos breves apuntes que os sirvan para entenderlos mejor y complementar lo explicado en clase...

Ribera muestra dos épocas claramente diferenciadas:

una primera, basada el el uso de la luz al estilo de Caravaggio, con un fuerte y acusado tenebrismo. Hay en su obra una presencia clara de la línea como creadora de formas pero su pincelada es corta y algo difusa. Sus tipos humanos rondan el expresionismo o el feismo, muy en la línea de los modelos del maestro italiano.


San Andrés de Ribera 1630

Y una segunda, napolitana, con composiciones más complejas, con una mayor luminosidad y contrastes de colores, con fondos elaborados donde predominan cielos claros y luminosos pero manteniendo su realismo naturalista y su pincelada corta aunque en algunos casos algo más viva y difuminada.


El patizambo, 1642


El martirio de San Felipe, 1639

Zurbarán, sin emabrgo, presenta una unidad de estilo a lo largo de toda su carrera artística. Asentado en Sevilla trabaja para grandes centros monásticos que le encargan o retablos o series de óleos sobre temas religiosos y de la vida monacal.


Sacristía del Monasterio de Guadalupe, 1637-1640

Destacaremos como propio de este autor el rechazo a las composiciones dinámicas tan en boga en el Barroco tras la obra de los Carraci o de Rubens; el gusto por figuras muy realistas pero de factura algo tosca, ante la ausencia de veladuras o gradaciones tonales en los cuerpos y ropas. De escultóricas las califican algunos.


San Hugo en el refrectorio de los Cartujos, 1655


Igualmente, Zurbarán es un pintor de la línea, del dibujo, alejado de las influencias del norte de Europa donde el color gana en presencia a la hora de crear formas; sus colores son muy planos, con poco juego de luces y sombras y gradaciones internas y además con una paleta muy escasa en variedad.


Monasterio de Guadalupe. Padre Illescas, 1638

Por fin, decir que sus figuras reflejan el sentir de la pintura española: son personajes con cierta intensidad expresiva pero contenida, serena, alejada de los dramatismos de otros países y autores.


San Jerónimo en el Monasterio de Guadalupe, 1637

En detrimento, citar que muestra cierta torpeza en su obra al trabajar la perspectiva.


Entierro de San Buenaventura, 1629

Bartolomé Esteban Murillo es quizás uno de los pintores más atípicos del panorama pictórico español del siglo XVII junto a Velázquez.

Su obra se caracteriza por el gran número de obras de corte costumbrista, fruto de su trabajo en una Sevilla cosmopolita y comercial.
Pero aun más destacado es que sus figuras muestran una enorme ternura, afectividad, hermosura natural y sensibilidad que hacen de su obra algo diferente hasta lo ahora visto.

Dos momentos en su obra como dijimos para Ribera: una primera época, de influencia tenebrista, muy dibujística y de pincelada lisa, suave y paleta de colores pardos y ocres.


Sagrada Familia del pajarito, 1649


Otra, la más destacada, su edad adulta. De una pintura más suelta, vivaz, de mayor colorido y luminosidad y un progresivo abandono de la línea para componer las formas. Sus temas muestran una sensibilidad grande por el ser humano pero también son alegorías de la caridad, la castidad y la pureza.


Inmaculada concepción, 1660


Niños comiendo y vendiendo fruta. 1650


How do you say in English...?

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