lunes, 28 de septiembre de 2015

La imagen de la semana


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Todos conocemos las pirámides de la llanura de Gizeh: Keops, Kefren y Mekhaura o Micerinos. Son tan famosas que es probable que no haya nadie en el mundo que no sepa que existen.

Pero hasta llegar aquí, los constructores egipcios tuvieron que realizar -como en casi todas las épocas y estilos- un proceso de aprendizaje, de prueba-error que les llevó a ofrecer modelos variados de tumbas a sus faraones hasta alcanzar la perfección geométrica de la pirámide equilátera.

Aquí te planteo la imagen de la semana

1. ¿Cómo se llama esta pirámide y a qué faraón y dinastía podemos adscribirla?
2. ¿Podrías poner otros ejemplos de tumbas reales del Imperio Antiguo que no sean este caso o las de Gizeh?

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¿Qué pensaba el Homo Sapiens?


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Esta es mi respuesta a la imagen de la semana pasada.

No es fácil discernir los motivos que los hombres del paleolítico tenían para hacer representaciones pictóricas en cuevas y abrigos naturales. 
Los investigadores actuales han acudido a la paleoantropología y a la antropología comparada para intentar dar sentido a nuestras dudas. Han estudiado a las comunidades aisladas de Papua-Nueva Guinea o de la amazonia para tratar de poner luz al debate.

Y el resultado ha sido un bombazo.

Efectivamente, se ha demostrado que hay un criterio estético y de búsqueda de la belleza en la actividad artística de estos pueblos actuales aislados. Por tanto, la explicación del arte por el arte, de la belleza por la belleza es útil...pero no definitiva.

Tras analizar los resultados, hoy se cree que es muy cuestionable la explicación de la "magia empática", es decir, que las pinturas se hicieran para concitar una relación entre los deseos de las comunidades humanas de tener caza y la abundancia de animales del entorno. Cuantos más animales pintaramos y más animales tendrían para cazar. Hay cuevas que tienen bisontes, caballos o ciervos y los restos arqueológicos demuestras la escasez de esas piezas o su simple inexistencia.
Hoy en día se apuesta por una explicación "mágica" diferente, que pasa por la magia de la destrucción o la magia de la fertilidad...utilizando animales como via de expresión de esas necesidades.

La comparación nos ha llevado a la explicación mágico-totemica, es decir, a que las representaciones animales fueran totems o  figuras representativas de cada clan o tribu que habitaba cerca de la cueva o en ella. Una especie de autoafirmación de clase o de grupo, una especie de nacionalismo incipiente. Todos bajo el estandarte del bisonte o como expresaba la escritora de ficción norteamericana Jean M. Auel, del oso cavernario. 

Aunque en declive, aun en auge, la teoría del chamanismo donde un chamán o mago representa sus visiones mentales en estado de trance tienen sus adeptos y parece fiable en las comparaciones antropológicas con las tribus actuales. Embriagado o drogado, ofrece explicaciones sensoriales, mentales, psíquicas a sus congéneres ya que tiene poderes y contacto con el más allá o los dioses naturales. 

En fin, es lo que hay. Nada concluyente, en definitiva. 

Por cierto,  todos los que habéis participado habéis acertado la obra. Efectivamente, era la Cova dels Cavalls, en la zona de Valltorta, provincia de Castellón.
En este preciso caso, la explicación es más sencilla, por cuanto los hombres del mesolítico optaban por la representación de escenas y por lo tanto, son meramente descriptivas de su actividad como grupo.

Un magnífico artículo donde lo explica con bibliografía y todo...
dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4193609.pdf


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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Mesopotamia o la representación del poder

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Nadie duda que las manifestaciones artísticas han estado indisolublemente unidas al ejercicio del poder, bien sea absoluto u oligárquico, bien sea democrático.

Las monarquías absolutas a lo largo de la historia, se llamaran así o de otra forma, siempre han buscado en el arte una forma de demostrar un poder superior a otros grupos sociales o al pueblo, en general. En esa intención, también había un afán propagandístico que bien podemos ver en representaciones como el Anfiteatro Flavio o Coliseo, en la Roma Imperial; el palacio-monasterio de El Escorial, en la España Imperial o Versalles, durante el absolutismo francés. Por supuesto que estos afanes no soló se ven en la arquitectura sino también en la escultura o en la pintura. Miles de ejemplos desde el Carlos V en la batalla de Mülhberg, de Tiziano hasta la familia de Carlos IV, de Goya. 

La iglesia cristiana, como ejemplo de las religiones que tienen sistemas jerárquicos para controlar la sociedad a través del dogma, también ha acudido a las grandes construcciones, la escultura monumental o la pintura para explicar su poder y justificarse ante sus seguidores. La basílica de San Pedro del Vaticano es un depurado ejemplo de la magnificencia en todas estas manifestaciones artísticas.

Las democracias contemporáneas también han buscado en el arte una manifestación del poder de la clase política, elegida por los ciudadanos. Megalómanas construcciones y diseños urbanos tachonan nuestros estados. Sirvan de ejemplo el barrio de la Defense, en París o Brasilia, la capital de Brasil.

Quizás el primer gran ejemplo de la relación entre poder político y arte esté en Mesopotamia.





Cuando los sacerdotes gobernantes de Eshnunna hacia el 3000 ac. se representaron como orantes, mostraban su calidad al ser los únicos con capacidad de ver a los dioses directamente. Perfectas figuras de bulto redondo, con incrustaciones de piedra para darle más vivacidad. Nunca antes se había hecho nada igual pues a pesar de sus esquematismos, el realismo estaba perfectamente presente.


Cuando Naram-Sin, nieto de Sargón el Grande, extendió el imperio acadio hacia el 2200 ac, se hizo representar en una estela donde, escalando una montaña, mostraba las dos fuentes de su poder: la relación directa con el Dios, representado por dos esferas luminosas, y el poder militar, representados por sus soldados y por los enemigos muertos en combate de manera sangrienta y brutal...


Quizás la más conocida de las representaciones del poder sea la estela de Hammurabi. Allí el rey babilonio, hacia el 1750 ac. está representado recibiendo directamente del dios de la justicia, Shamash los atributos de la misma y el famoso Código que está tallado en la parte inferior de la estela. Es el principio de soberanía de origen divino que luego Bossuet desarrollará para los reyes franceses del siglo XVII y XVIII: las leyes se reciben de Dios, por lo tanto, son inmutables y de aplicación sin discusión. 




Que los brutales Assurnasirpal, Salmanansar o Tiglat-Pileser hicieran libaciones con los genios alados que acompañan a los dioses, eleva a los reyes asirios del siglo IX ac a la categoría de ungidos por los dioses. Su brutalidad en la conquista está justificada. Así, sus frisos de enemigos derrotados en largas líneas en las paredes de sus palacios parecían querer amedrentar a los mensajeros o diplomáticos de otros pueblos. Su justa fama en la conquista de las ciudades fenicias hacía que esos relieves fueran aun más terribles para el que los veía. No hay hasta la llegada del friso de las Panateneas en Atenas o los frisos imperiales romanos, mejor demostración propagandística.



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jueves, 17 de septiembre de 2015

La imagen de la semana

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Es sorprendente contemplar el arte prehistórico. 

Uno piensa en las adversas y terribles condiciones de vida de los Homo Sapiens sapiens de Paleolítico superior y del Mesolítico, viviendo en cuevas y abrigos naturales, recolectando y cazando con riesgo de sus vidas, sometidos al frío y al hambre de cada estación, atacados por animales hoy impensables y diezmados por las enfermedades.
Y, sin embargo, hay un espacio para la belleza, para el placer estético. Más allá de las explicaciones tradicionales de la magia propiciatoria o de la simbología de clanes, sorprende que siempre hay un pequeño o grande guiño a la sensibilidad artística. En la miseria humana, siempre hay un rayo de luz para la esperanza....

Hoy, te propongo dos cosas y las debes de responder en los comentarios de esta entrada...  

1. ¿Qué obra es esta? ¿Cómo se llama y dónde está ubicada?
2. ¿Cuál es la explicación más actualizada y moderna a la realización de estas pinturas?


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sábado, 5 de septiembre de 2015

¡ESTAMOS DE VUELTA!

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Las vueltas que da la vida...
Preparando y mejorando los temas y los textos de Historia de España y, de repente, ¡zas!, otra vez dando Historia del Arte...

Volvemos a poner en marcha el blog, repasando errores y actualizando pequeñas cosas. ¿Llegaremos al 1.000.000 de visitas este año? El tiempo lo dirá. 

Este curso, para ayudar al blog y trabajar con herramientas más activas, tendremos una Comunidad de Google + con el mismo nombre. Espero que el recurso sea agradecido...

Empezamos con un pequeño concurso...


Mira estas imágenes y escribe en un papel la que más te gusta, la que te parece más artística. Mete ese papel en un sobre y ciérralo. Pon por fuera el nombre y dámelo en clase. No le digas a nadie lo que has escrito y menos, a mi.

En el mes de mayo te haré la misma pregunta y veremos abriendo el sobre ( así no puedes hacer trampa) si sigues pensando igual, si has escogido lo misma obra. 

Si has cambiado, te puedes tildar de ser "historiador del Arte", si no lo has hecho, tu profesor es un negado y un cenutrio...y que se vuelva a dar Historia de España.

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Pica en ellas para hacerlas más grandes y verlas en toda su extensión


¿Os animáis a entrar en la Historia del Arte?
¡Cuidado! Seréis como Alicia en el país de las maravillas... 


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lunes, 13 de octubre de 2014

500 años de retrato femenino


Aunque en este curso tampoco voy a impartir la asignatura de Historia del Arte, os iré ofreciendo a los que me tengáis sindicado pequeñas perlas que vaya encontrando por la red o experiencias personales alrededor del arte.

Os ofrezco ahora una entrada que muestra una interesante (aunque no precisa) evolución del retrato femenino en los últimos 500 años de la Historia del Arte.

Merece la pena y merece la pena que lo vean los alumnos y reflexionar sobre los cambios tanto en la técnica como en la composición.



500 Years of Female Portraits in Western Art from Philip Scott Johnson on Vimeo.

lunes, 22 de abril de 2013

Luz sobre el Impresionismo...

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Un año más me complace mostraros uno de los mejores recursos multimedia y online que podemos encontrar sobre el fenómeno pictórico del Impresionismo.


Publicado por el Instituto de Tecnologías Educativas y Premio Nacional de Materiales Educativos interactivos en el año 2006, Francisco José Calzado Fernández nos ofrece una web que auna profundidad de contenidos, excelentes galerías y un sin fin de recursos de autoevaluación y entretenimiento didáctico.



Me gustaría destacar el excepcional análisis que hace el autor de los principios de la técnicas impresionistas así como sus fundamentos en otros autores y movimientos. Sobre todo el análisis del tratamiento de la luz y los nuevos temas que son motivo de pintura. No es desdeñable la página donde nos ofrece un excelente resumen de la obra pictórica de los principales maestros impresionistas: Monet, Degas, Sisley, Pisarro o Renoir.





Las galerías son fantásticas. En muchas de ellas se pueden apreciar series de cuadros donde se trabaja la luz o el color o visiones de lo estudiado anteriormente en la técnica pictórica. Algunas láminas son complicadas de encontrar en la red lo que, desde el punto de vista docente, acrecenta el interés de esta web.



La bondad de sus actividades está en combinar la autoevaluación de contenidos, de forma rigurosa y profunda, con otras actividades más lúdicas que permiten retener la obra de este periodo artístico lejos de la simple memorización.


Me gustaría recordar que el neo-impresionismo y los maestros post-impresionistas también tienen un hueco en esta web.


Una maravilla al alcance de nuestro ordenador.

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domingo, 3 de marzo de 2013

Desatinos del temario ...

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Os parecerá mentira a los que nos veáis desde lejos.
Están locos estos extremeños...
No, no os frotéis los ojos perplejos ante este desatino.


No hay un tema de la pintura española del Siglo de Oro.

Amo a Caravaggio pero se podría analizar a través de Ribera; adoro a Vermeer pero le puede emular Murillo; Rubens es como de casa, tan español como Tiziano o el Greco. Velázquez es Dios, por supuesto, pero el resto de pintores barrocos españoles podrían servir para analizar todos los nuevos campos que va a explorar la pintura de este siglo: la luz, el color creando formas y volúmenes, las composiciones complejas, la expresividad, la perspectiva aérea,...
Una pena. A veces unas gotas de patriotismo no nos vendrían mal...

El tema que pronto os ocupará en clase es "La pintura del siglo XVII en Flandes, Holanda y España: Rubens, Rembrandt y Velázquez." En la media hora larga que tienen para exponerlo en Selectividad apenas se puede decir nada que se salga de esos tres autores.

Por eso, como siempre me resisto a no trabajar algo la obra de autores tan espectaculares como Cotán, Ribalta, Ribera, Zurbarán, Alonso Cano, Herrera el Mozo, Murillo, Valdés Leal, Juan Carreño o Claudio Coello. Todfos ellos, y otros muchos menores, hacen del siglo XVII el Siglo de Oro de la pintura española, quizás tan sólo igualado por los maestros de las vanguardias del XX.

De entre todos ellos destacamos a tres: Ribera y Zurbarán de la primera mitad del siglo y Murillo de la segunda.

No voy a hacer una sesuda disertación sobre ellos. Un blog no pide esas cosas. Tan sólo unos breves apuntes que os sirvan para entenderlos mejor y complementar lo explicado en clase...

Ribera muestra dos épocas claramente diferenciadas:

una primera, basada el el uso de la luz al estilo de Caravaggio, con un fuerte y acusado tenebrismo. Hay en su obra una presencia clara de la línea como creadora de formas pero su pincelada es corta y algo difusa. Sus tipos humanos rondan el expresionismo o el feismo, muy en la línea de los modelos del maestro italiano.

San Andrés de Ribera 1630

Y una segunda, napolitana, con composiciones más complejas, con una mayor luminosidad y contrastes de colores, con fondos elaborados donde predominan cielos claros y luminosos pero manteniendo su realismo naturalista y su pincelada corta aunque en algunos casos algo más viva y difuminada.

El patizambo, 1642


El martirio de San Felipe, 1639

Zurbarán, sin emabrgo, presenta una unidad de estilo a lo largo de toda su carrera artística. Asentado en Sevilla trabaja para grandes centros monásticos que le encargan o retablos o series de óleos sobre temas religiosos y de la vida monacal.


Sacristía del Monasterio de Guadalupe, 1637-1640

Destacaremos como propio de este autor el rechazo a las composiciones dinámicas tan en boga en el Barroco tras la obra de los Carraci o de Rubens; el gusto por figuras muy realistas pero de factura algo tosca, ante la ausencia de veladuras o gradaciones tonales en los cuerpos y ropas. De escultóricas las califican algunos.


San Hugo en el refrectorio de los Cartujos, 1655

Igualmente, Zurbarán es un pintor de la línea, del dibujo, alejado de las influencias del norte de Europa donde el color gana en presencia a la hora de crear formas; sus colores son muy planos, con poco juego de luces y sombras y gradaciones internas y además con una paleta muy escasa en variedad.

Monasterio de Guadalupe. Padre Illescas, 1638

Por fin, decir que sus figuras reflejan el sentir de la pintura española: son personajes con cierta intensidad expresiva pero contenida, serena, alejada de los dramatismos de otros países y autores.


San Jerónimo en el Monasterio de Guadalupe, 1637

En detrimento, citar que muestra cierta torpeza en su obra al trabajar la perspectiva.


Entierro de San Buenaventura, 1629

Bartolomé Esteban Murillo es quizás uno de los pintores más atípicos del panorama pictórico español del siglo XVII junto a Velázquez.

Su obra se caracteriza por el gran número de obras de corte costumbrista, fruto de su trabajo en una Sevilla cosmopolita y comercial.
Pero aun más destacado es que sus figuras muestran una enorme ternura, afectividad, hermosura natural y sensibilidad que hacen de su obra algo diferente hasta lo ahora visto.

Dos momentos en su obra como dijimos para Ribera: una primera época, de influencia tenebrista, muy dibujística y de pincelada lisa, suave y paleta de colores pardos y ocres.


Sagrada Familia del pajarito, 1649

Otra, la más destacada, su edad adulta. De una pintura más suelta, vivaz, de mayor colorido y luminosidad y un progresivo abandono de la línea para componer las formas. Sus temas muestran una sensibilidad grande por el ser humano pero también son alegorías de la caridad, la castidad y la pureza.

Inmaculada concepción, 1660


Niños comiendo y vendiendo fruta. 1650


Para acabar una pequeña muestra de esos maravillosos"segundones" de este siglo...


Cotán
Bodegón, 1602


Ribalta
Cristo abrazando a San Bernardo, 1620



Alonso Cano
Cristo muerto sostenido por un angel 1646



Herrera el Mozo
Triunfo de San Hermenegildo, 1654



Valdés Leal
In ictu oculi, 1672



Juan Carreño de Miranda
San Sebastián 1656



Claudio Coello
Carlos II y la Sagrada Forma 1685


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sábado, 16 de febrero de 2013

El origen de la arquitectura moderna...

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Empezaríamos y no acabaríamos cantando loas a Brunelleschi y Alberti como arquitectos y constructores. Siempre que se estudia el Renacimiento sus obras aparecen colocadas en el "top ten", incluso antes que las de Piero della Francesca, Rafael o Tiziano. Si solo hablaramos de arquitectura sus aportaciones a la creación de un estilo nuevo son tantas que, practicamente, estaríamos haciendo un tema de la arquitectura renacentista solo con ellos dos. 
Pero hay algo que ha perdurado más allá de sus puntuales aportaciones al estilo que luego se verán superadas por otros periodos y otros autores:
su concepción del "palazzo", de las nuevas casonas urbanas destinadas a albergar a la nueva burguesía ascendente, que luego se convertirá en patrón básico para los palacios del estamento privilegiado hasta bien entrado el siglo XIX. Estamos habalndo de un diseño que, con variantes, va a subsistir más de 400 años.

Brunelleschi con el Palazzo Pitti y Alberti con el Rucellai van a marcar cómo habrá de ser el nuevo palacio que sustituya, bien a los castillos-palacio desarrollados en Francia bajo los Valois y los Tudor o a las casas-fortaleza con torre propias de las ciudades italianas y la península ibérica.

Aplicando sus teorías constructivas, ambos optan por plantas cuadrangualres o rectangulares, es decir, cuatro lados iguales, cuatro fachadas. Con estas se iluminarán gran parte de las habitaciones pero para dar el mismo tratamiento a las habitaciones interiores y crear una zona de distribución de espacios, desarrollan el patio interior, a modo de claustro o de patio porticado en galería.

 

Vista exterior e interior del Palacio Pitti, en Florecia, construido por Brunelleschi en


Alzado de la fachada del Palacio Rucellai

Clave en esta concepción nueva es el diseño de las fachadas exteriores. 

Ambos toman como base tres plantas y techumbre. La planta baja es una zona de servicios comunes y de zonas de paso. Es, por tanto, una zona menos cuidada, decorada y de un mayor tamaño en altura. Sus vanos y puertas no estarán en consonancia con el diseño de las plantas superiores pues tienen un fin práctico y no estético. Así, se va a optar con decoraciones recias como los almohadillados y ventanales cuadrados.


 Dos vistas de la fachada del Palacio Rucellai, construido por Leon B. Alberti en Florencia, en 1446

Las plantas nobles o de vivienda van a tener un tratamiento especifico, más elaborado en Alberti y en el Rucellai. Para marcar sus planteamientos geométricos y matemáticos van a optar por un modulo, un sistema de repetición que permita dar simetría, orden y regularidad a ambos pisos. Tan sólo se van a permitir variar el forma de la ventana o los límites de cada tramo -pilastras o semicolumnas en Alberti o nada como en Brunelleschi- para darle una mayor gracia al conjunto.
En ambos casos, los pisos altos denotan un mejor tratamiento de materiales y una mayor exquisitez en cuanto a la decoración y los acabados.
Clave para entender los ritmos compositivos está en la separación de los pisos por entablamentos falsos, decorativos, que rompen claramente la evolución de la fachada, creando espacios cerrados y finitos. Nada que no hubieran usado los romanos pero que ahora con estos dos "mostruos" alcanzará el éxito arquitectónico.



Detalle interior Rucellai y ventana del mismo palacio.

Para rematar todo el conjunto desarrollan dos opciones: Brunelleschi opta con la balaustrada que se convertirá con el tiempo en canónica, mientras que Alberti opta con mejor criterio estético por la cornisa o voladizo. Esta última se convierte en un cuerpo en sí mismo, ocultando la techumbre y rematando con mucho estilo el edificio.

Mirar años después a Andrea da Sangallo, a Miguel Angel Buonarotti, a Palladio, a Bernini, a Borromini, a Hardouin-Mansart o a muchos otros es ver, con variaciones, a Alberti y Brunelleschi.

 Palacio Farnesio. Sangallo y Buonarotti

 Villa. Palladio

Palacio Barberini. Bernini


Palacio Odescalchi. Bernini


Palacio Spada. Borromini

Versalles. Hardouin-Mansard



Simplemente perfectos.


Info adicional si te interesa...




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