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jueves, 7 de abril de 2016

Dos colosos frente a frente...

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BERNINI vs BORROMINI

BORROMINI vs BERNINI

Dos colosos de la arquitectura. Dos figuras geniales. La arquitectura después de ellos ya no volvió a ser la misma... pero también una enemistad eterna, un odio sin límite: el maestro, Bernini siente la fuerza volcánica del aprendiz, Borromini. La admiración entre ambos se transforma en rivalidad, primero, y en desprecio y odio después.

Bernini se convirtió en el preferido de los Papas, protegido por los Barberini y, en concreto, por Urbano VIII pudiendo desarrollar todo un programa artístico complejo con todos los medios a su alcance. Jóven, hombre de mundo, exitoso, llamado por Luis XIV para diseñar Versalles, su estilo es más académico y clasicista.
La llegada de Inocencio X -inmortalizado de forma genial por Velázquez- al solio papal en 1644 supone el ascenso de la estrella de Borromini y la caída de su maestro. Apenas pudo disfrutar de su bonanza cuando un nuevo Papa -Alejandro VI- repuso a Bernini como maestro de obras del Vaticano. Su venganza fue terrible. Borromini terminó su vida rematando antiguas obras, mendigando, sólo, abandonado... depresivo, sintiéndose perseguido y despreciado, finalmente se suicidó.

Soy declaradamente Borrominiano desde aquel día -hace ahora 30 años- en que ví en Roma San Carlo alle Quattro Fontane y San't Ivo alla Sapienzia. ¡Cuánta genialidad arquitectónica concentrada en tan poco espacio!. Imaginativo, rompedor, provocador en las formas, profundamente religioso supo darle a sus obras ese punto que buscaba la Contrarreforma.

Borromini se ofreció en cuerpo y alma a la arquitectura -"¡Yo no he venido al mundo a copiar las columnas del Coliseo!!", llegó a decir-. Bernini, humanista total fue elogiado tanto como arquitecto como escultor (madre mía sus esculturas de la Villa Borghese, ya las conocéis...). La construcción de la Columnata de San Pedro le ha dado fama y gloria universal como arquitecto. Yo, sin embargo, lo prefiero como escultor. ¡ Cuánta gente viaja a Roma y desprecia por menores las obras de Borromini...!

Os propongo un juego... Os ofrezco imágenes de obras de ambos genios. Decidme cuál es de cada quién pero decidme también donde está la novedad arquitectónica que hizo de estos hombres inigualable ejemplo para los arquitectos del siglo XVII y XVIII.









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Venga, venga...

jueves, 26 de abril de 2012

Los olvidados del temario...

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Hacer una entrada de arquitectura barroca española es una osadía. Me van a disculpar los colegas porque seguro que no cubre sus expectativas y le parecerá tosca y pobre, y me van a disculpar mis alumnos porque quizás les parezca en exceso complicada.

En fin, hay  que dar gusto a nuestros clientes naturales: los alumnos. Simple y sencillo, en la medida de lo posible.

No podemos olvidar que la monarquía Hispánica y los reinos peninsulares están, en el siglo XVII, en una crisis económica terrible, iniciada al final del reinado de Felipe II y en pleno auge durante los reinados de Felipe III y, sobre todo, de Felipe IV. Hay tres datos simples que marcan el nivel de la crisis: uno, el descenso demográfico brutal en ese siglo, de casi 2 millones de habitantes en Castilla; otro ejemplo pueden ser la venta masiva de juros o préstamos personales que la nobleza y la Monarquía tuvieron que hacer para compensar sus pérididas de ingresos y sus crecientes gastos. Por fin, las repetidas bancarrotas del Estado, que le obligaron entre otras cosas a dejar de pagar a los Tercios en Flandes y Alemania, llegando estos a sublevarse contra sus generales por llevar meses sin paga.


En fin, esto nos lleva a entender porqué gran parte de la arquitectura barroca española es religiosa. Es la Iglesia (monasterios, obispados, parroquias, cofradías, ...) son las únicas instituciones con suficiente crédito como para encargar edificios y obras de arte en general. La monarquía realiza algunas grandes obras como el palacio del Buen Retiro, en Madrid, pero habrá de esperar a la recuperación política y económica del siglo XVIII para que los reyes se conviertan, otra vez, en mecenas artísticos de primer orden con construcciones de la talla del Palacio de La Granja de San Ildefonso, Aranjuez o el Palacio Real de Madrid.

Es aventurado dar características en un estilo tan variopinto y diferente a lo largo de la geografía española y tan extendido en el tiempo. Quizás hay dos muy claras: 
una, el carácter ornamental y la exhuberancia decorativa de que hacen gala los edificios, bien sea en su interior, bien sea en sus fachadas-retablo. Guirnaldas, molduras partidas, baquetones quebrados, cartelas vegetales, esculturas en relieve o exentas, hornacinas, frontones curvos y rectos, partidos o no, estípites, columnas salomónicas, entablamentos rotos, alabeados o en zig-zag, ménsulas, escudos, oculos, camarines, y un sin fin de elementos más clásicos o evolución de los mismos. Todo ello realizado utilizando materiales pobres como estuco, ladrillo, yeso o madera y materiales nobles como el mármol o la piedra. Pero siempre mostrando un estilo con tendencia a ser más recargado que en épocas anteriores.
La otra sería la simplicidad constructiva y formal de los edificios; plantas de cruz latina y una sola nave con transepto y cúpula, capillas entre contrafuertes,  al estilo de Il Gesú de Roma, lejos de las fromas de los arquitectos italianos. técnicamente son simples porque no hay recursos pero porque la decoración hace el resto.

Si tuvieramos que dividir este largo periodo de casi dos siglos en etapas artísticas yo propondría la siguiente simple división. 
Un primer periodo, desde 1590 hasta mediados de siglo XVII (1640) de continuo declive, con un estilo heredero del Herreriano anterior, muy sobrio, austero, apenas decorativo y con edificaciones de gran simplicidad formal y constructiva. Destacaríamos a Juan Gómez de Mora y entre las obras clave, el Monasterio de la Encarnación de Madrid, la Plaza Mayor de la misma ciudad y la fachada de la iglesia de la Clerecía de Salamanca.




Un segundo momento sería el reinado de Carlos II (1640 hasta 1700) donde se produce una recuperación económica y aparecen los mejores ejemplos de riqueza decorativa. Aquí hay una variedad enorme de autore pero podríamos destacar a Alonso Cano y su fachada de la catedral de Granada o a Herrera del Mozo y la Basílica del Pilar.


Entrados en el siglo XVIII el barroco español, como en casi toda Europa, se desgaja entre una contibuidad del periodo anterior y un estilo cortesano, heredero del clasicismo francés del reinado de Luis XIV. La familia Churriguera responde al primer modelo mientras que serán arquitectos italianos como Juvara o Sachetti los que encarnen el segundo modelo. El Retablo de San Esteban de los Dominicos de Salamanca y la Plaza Mayor de la misma ciudad son obras destacadas de José Churriguera y Alberto Churriguera, el Antiguo Hospicio de Madrid de Pedro de Ribera, el Palacio de San Telmo de Sevilla, obra de Matías Figueroa o la Fachada del Obradorio, de Casas y Novoa son los mejores ejemplos del estiulo continuista. Los Palacios antes citados de Madrid, Aranjuez y la Granja los mejores ejemplos del estilo cortesano afrancesado.




domingo, 24 de abril de 2011

Las cosas son más fáciles de lo que parecen...

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Hace días que muchos de mis alumnos se enfrentaron a un ejercicio, ya clásico, de reconocimientos de la obra de Bernini y Borromini. No vamos a desvelar aquí el resultado de la encuesta que, como siempre, ha sido bastante satifactorio.

Pero ha habido una obra que se ha resistido a todos. ¿Por qué? Porque no aparece entre las obras de Borromini en las páginas web al uso por parte de los alumnos. Esto debe de hacernos reflexionar algo alrededor del mundo de las web 2.0; a saber,

que los buscadores son instrumentos de búsqueda y no información en sí misma. Parece obvio pero no lo es. En este mundo del acceso inmediato a la información, cuanto antes se consiga, más rápido haremos el ejercicio y ello, como se ha comprobado, puede inducir a error o a neglicencia. Google o Yazoo y sus correspondientes herramientas de búsqueda de imágenes y texto reproducen el conocimiento repetitivo de aquellas páginas más consultadas que, generalmente, son las peores o las menos exhaustivas y completas (wikipedia no está mal a pesar de sus críticos...).

que no hay como el ingenio y la mente humana para descubrir la verdad de las cosas. Si yo necesitara doscientas vistas diferentes de, por ejemplo, San Andrés del Quirinal acudiría directamente a internet con una búsqueda fácil -san andres quirinal, qué simple- pero si la pregunta es de quién es esa loggia maravillosa que aparece en nuestra imagen, debo, tengo que ser ingenioso y perspicaz. ¿A alguno de mis alumnos se le ocurrió poner en Google "loggia y borromini" a ver que pasaba?. No, claro. Primero hay que saber que eso es una loggia. Y, segundo, y es el gran problema de nuestra juventud y la red, hay que saber qué y cómo preguntar. Es lo que se llama Educación Informacional y es una competencia básica del currículo que damos por sabida. ¡Qué necios somos!.

y, por fin, vuelvo a la logia o loggia. Es un elemento arquitectónico muy usado desde el Renacimiento para hacer de paso entre el exterior de un edificio y el interior, así como de cubierta de una zona ante las inclemencias del tiempo. Loggias hemos visto en clase: el Hospital de los Inocentes de Brunelleschi es el caso más típico en arquitectura pero también lo hemos visto en pintura. Buen ejemplo es el cuadro del Veronés "La cena en la casa de Leví", de 1573. El problema no es lo que es sino si ha quedado registrado en el cerebro de nuestros alumnos ante el torrente de nuevos conceptos y conocimientos que la asignatura les propone en un año dificil de su vida... En fin, bastante tengo con que reconozcan algo barroco frente algo renacentista o neoclásico -algo nada fácil si les pongo Barroco clasicista francés-.



En todo caso, nuestro enigma es el Palazzo Falconieri de Via Giulia, en Roma





A principios del siglo XVI, el papa Julio II sustituyó el laberinto de calles que comunicaban el Vaticano con el Capitolio, por una recta calle a la cual le dió su nombre: vía Giulia.

En su recorrido, se encuentran palacios e iglesias que le hacen ser una de las más atractivas calles para pasear. El Palazzo Falconieri está entre la vía Giulia y el Lungotevere, y fue encomendado a Borromini por Orazio Falconieri quien había comprado dos edificios anexos y le había pedido que los uniera. Previamente habían sido de los Odescalchi y, anteriormente, de los Barberini.

La fachada que da a la vía Giulia se compone de dos puertas enmarcadas con almohadillado rústico; y en la parte posterior una amplia logia da al Tíber. En cada extremo de la fachada hay dos altas pilastras que soportan cabezas de halcones con bustos femeninos, el vivo emblema de la familia Falconieri de origen Toscano.

Hoy el palacio hospeda la Academia de Hungría.




Unas webs que nos ilustran sobre esta desconocida maravilla

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domingo, 27 de marzo de 2011

"Dios me trajo al mundo a destruir la arquitectura" (II)

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"Despegado de las cosas materiales, poco propenso a aceptar encargos por dinero, llevaba una vida de laico pero con votos de pobreza, muchos decían que era hosco y malhumorado, propenso a la melancolía y a la depresión, hipocondríaco reconocido, sumido siempre en sus meditaciones, a veces turbulentas, a veces ensoñaciones."

Esta somera descripción define a Francesco Borromini, sin duda, el más grande de los arquitectos italianos del siglo XVII y con Miguel Angel Buonarotti y Bernini el más influyente de toda la Edad Moderna. Reza su epitafio "aplicó el divino poder de su arte a los edificios romanos".

Y eso es lo que tenía: el divino poder de la arquitectura, de crear y no copiar, de modelar y no sólo construir.Decía en su obra Opus Arquitectonicum:

"Por cierto no desarrollaré esta profesión con el fin de ser un simple copista, si bien sé que al inventar cosas nuevas no se puede recibir el fruto del trabajo, siquiera tarde como no lo recibió el mismo Miguel Angel cuando en la reforma de la gran Basílica de San Pedro usó nuevas formas y ornamentos que sus propios emuladores le criticaban, al punto de procurar muchas veces privarlo de su cargo de arquitetco de San Pedro: sin embargo, el transcurso del tiempo ha puesto de manifiesto que todas sus ideas han resultado dignas de imitación y admiración."

Un adelantado a su tiempo. Consciente de que los grandes mecenas del arte católico optaban por el repetitivo manierismo o por un contenido clasicismo, él insistió en desarrollar toda la fuerza de la arquitectura. Para ello, si fuera necesario como dijimos en el título de este artículo "destruyendo la arquitectura". Al final fue a costa de su propia vida.

Me declaro "Borrominiano" convencido. De ese lenguaje nuevo, absolutamente contrarreformista e impactante, donde la arquitectura toma las texturas y las formas de la escultura y la pintura, donde la luz, el color, las formas, la perspectiva -asuntos tan pictóricos- se convuerten en las reglas de la nueva arquitectura barroca.

Os propongo una actividad colectiva. Dad vuestra opinión: Viendo las obras de Borromini, ¿en qué creeis que innova?.¿por qué es tan rompedor como arquitecto?

Estas son sus obras principales


Colegio de la Congregación para la propaganda de la Fe; Iglasia de Sant'Andrea delle Fratte; San Carlo alle Quattro Fontane; Santa Ines de la Plaza Navona; Sat'Ivo alla Sapienzia; Oratorio de San Felipe Neri.

Puedes ver un video de San Carlo para hacerte una idea tridimensional de sus formas y tamaño interior.


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miércoles, 7 de abril de 2010

Dos genios, un objetivo: revolucionar la arquitectura

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BORROMINI vs BERNINI

Dos colosos de la arquitectura. Dos figuras geniales. La arquitectura después de ellos ya no volvió a ser la misma... pero también una enemistad eterna, un odio sin límite: el maestro, Bernini, siente la fuerza volcánica del aprendiz, Borromini. La admiración entre ambos se transforma en rivalidad, primero, y en desprecio y odio después.

Bernini se convirtió en el preferido de los Papas. Protegido por los Barberini y, en concreto, por Urbano VIII, pudo desarrollar todo un programa artístico complejo con todos los medios a su alcance. Jóven, hombre de mundo, exitoso, llamado por Luis XIV para diseñar Versalles, su estilo es más académico y clasicista.
La llegada de Inocencio X -inmortalizado de forma genial por Velázquez- al trono papal en 1644 supone el ascenso de la estrella de Borromini y la caída de su maestro. Apenas pudo disfrutar de su bonanza cuando un nuevo Papa -Alejandro VI- repuso a Bernini como maestro de obras del Vaticano. Su venganza fue terrible. Borromini terminó su vida rematando antiguas obras, mendigando, sólo, abandonado... depresivo, sintiéndose perseguido y despreciado, finalmente se suicidó.

Soy declaradamente Borrominiano desde aquel día -hace ahora 25 años- en que ví en Roma San Carlo alle Quattro Fontane y San't Ivo alla Sapienzia. ¡Cuánta genialidad arquitectónica concentrada en tan poco espacio! Imaginativo, rompedor, provocador en las formas, profundamente religioso supo darle a sus obras ese punto que buscaba la Contrarreforma.

Borromini se ofreció en cuerpo y alma a la arquitectura -"¡Yo no he venido al mundo a copiar las columnas del Coliseo!!", llegó a decir-. Bernini, humanista total fue elogiado tanto como arquitecto como escultor.

Os propongo un juego... Os ofrezco imagenes de obras de ambos genios. Decidme cuál es de cada quién pero decidme también donde está la novedad arquitectónica que aparece en cada caso que hizo de estos hombres inigualable ejemplo para los arquitectos del siglo XVII y XVIII.









Responde ordenando de izquierda a derecha y de arriba a abajo.
Venga, venga...

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How do you say in English...?

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